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martes, 30 de agosto de 2011

Singladura



“ Marina de Port Vell, marina de Port Vell; aquí embarcación Arenui ¿se me oye? Cambio”



Pero no, nadie nos escuchaba, aunque afortunadamente no se tratara de un m’aide, o ni siquiera un pan-pan: solo queríamos saber si la gasolinera del puerto cerraba después de las 8, pues los barcos alquilados hay que dejarlos, también, con el tanque lleno de combustible. La desidia de las autoridades portuarias nos obligó a subir hasta el puerto Olímpico para cumplir nuestro propósito y, durante aquella hora extra de navegación ( después de las 22 que habían durado la travesía entre Menorca y Barcelona), me sentí dentro de la viñeta de un comic.

La silueta de la ciudad condal, muy diferente a aquella de los ochenta cuando la dibujaban los autores de La Cúpula, se recortaba contra las nubes desgarradas que cubrían el Mediterráneo, encabritado por vientos de fuerza 5 en la escala Beaufort. El hotel W, la torre Mapfre o el hotel des Arts, presidían el Skyline del Tibidabo o Montjuit; Norman Foster competía con Gaudí, y la torre del Collserola pinchaba un nubarrón henchido de furia que servía de forillo improvisado para las aeronaves que se dirigían al Prat. En el agua, las impresionantes moles de los cargueros y transatlánticos no amedrentaban ni a los humildes veleros como el nuestro ni a la troupe de delfines que rodeaba al Arenui como las polillas a la lámpara del jardín.

No, no tengo la fotografía. Envuelto en el impermeable solo pensaba en asirme a cualquier parte para no acabar siendo un hombre al agua, pero la mente flotaba encantada entre el recuerdo de las páginas del Víbora y los anaqueles de la librería Robinson de Madrid; un precioso establecimiento en cuyas estanterías de madera se refugian las mejores novelas marineras de todos los tiempos.

Para compensar tengo otras de algunos fantásticos fondeaderos en la isla Balear, y algún buen ejemplar de Bergantín.





 ¡Ah! Y un Orto maravilloso ¿Viste?






sábado, 24 de julio de 2010

Hoy, no.



Hoy no me voy a hacer preguntas, solo extrañas aseveraciones.


Si el pasado ya no existe y el futuro no existe todavía, es al presente al que nos tenemos que atener. Este presente contenido en tantas imágenes pasadas y deseado en tantos momentos futuros. Esta siesta del largo y cálido verano, como reza en tantas citas pasadas, presentes y futuras. Esta luz procedente del pasado que ilumina mi presente anhelante de futuro (¡Nadie es perfecto, que diría Billy Wilder!).

Los días del futuro pasado, que dirían los Moody Blues, llenan nuestro presente, afortunadamente; porque no hay mayor fortuna que una memoria repleta de buenos recuerdos, un presente repleto de buena fortuna, y un futuro repleto de si mismo.

jueves, 4 de marzo de 2010

Conformarse

   
 Me gusta descansar mi pesada cabeza en una cama de estrellas californianas. Así empiezan Billy Bragg y Wilko esta preciosa canción, a medio camino entre el himno pop y la balada de country moderno. A mí me sirve para reconciliarme con los States.


    Esta vez no ha sido la administración republicana, con su tejano bufón a la cabeza, quien me ha cabreado, sino la actitud de un ciudadano norteamericano incapaz de adaptarse a las circunstancias de la vida. Conocí a Mr. Wantycant hace cuatro años, cuando era un bróker metamorfoseado en cooperante solidario y amante del Slow Down.

Después de haber ganado muchísimo dinero en la bolsa neoyorkina, se había instalado en Madrid como funcionario del ACNUR y amante del arte. Seguía una terapia para superar su adicción al alcohol y parecía feliz habiendo abierto los ojos. Ahora, han bastado unas cuantas evidencias de la famosa crisis para sacarlo de quicio y perecer achicharrado en la hoguera de las vanidades. Esta misma mañana, comentaba con un amigo común su incapacidad para conformarse con su nueva realidad… ¡Pero he tenido muchas dificultades para encontrar ese verbo en Ingles! Ellos prefieren to adjust to (adaptarse a), o to agree with (estar de acuerdo con), dejando el to resign (resignarse) para cuando no queda más remedio. No es la primera vez que compruebo, de primera mano, la precisa reflexión que hace la lengua de nuestro pensamiento, pero nunca antes había comprendido lo útil que puede ser cambiar nuestro registro lingüístico para cambiarnos a nosotros mismos; sobre todo cuando somos nuestro peor enemigo.

Espero que Mr. Wantycant pueda, también, descansar su pesada cabeza en cualquier sitio.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Homenaje

Si acudimos a la enciclopedia de los coches clásicos veremos que el Standard Eight, que era el nombre del coche de la foto, fue un medio de transporte muy básico. La austeridad de la postguerra era su principal característica, hasta el punto de carecer de portón para el maletero. Su falta de accesorios era total: no solo no tenía ni siquiera calefacción, sino que su única opción era un segundo parabrisas. No fue un coche muy popular, pues era una idea concebida para competir con el 2CV y el Escarabajo, pero a diferencia de estos, el Eight no tenía carisma. No superaba los 100 Km/h, y podía pasar una eternidad hasta que consiguiera alcanzarlos.


Pero yo lo adoro, porque este humilde cochecito inglés, esta carrocilla sin gracia fue… ¡el coche de mi infancia !

martes, 2 de febrero de 2010

Vocinglero


La cala Salitrona: un lugar abrigado de la costa murciana, ideal para fondear resguardados de los fugitivos de Eolo, sobre todo de aquellos que ya soplan de vuelta a sus mazmorras en la isla flotante de Eolia. Para escabullirse de los recién escapados, y dispuestos aun a recorrer el planeta, no hay más que rodear el Cabo Tiñoso, con su faro de bienvenida a la ciudad de Cartagena, y anclar en La Azohia.



La ensenada de La Salitrona está tan cerca del puerto de Cartagena que algún buque, cicatero, puede aposentarse allí y no pagar atraque; pero es un lugar apenas mancillado por la intervención del Homo Avidus (una ramita más de las crecidas en la copa del árbol evolutivo); especialmente bello bajo la luna llena más bonita del año (la de Enero), aunque esta vez diera un poco de miedo su alineamiento con Marte y el Sol que, según los astrólogos, presagia la guerra.

La paz reinaba esa noche en la cabina del “Vocinglero” (nombre de toro para un barco de vela), y nosotros, al calor de un plato de lentejas, hablábamos de las políticas inútiles e incapaces de alejarnos de las crisis que, históricamente, pueden ser prolegómenos de guerras. Nos exaltábamos opinando naderías que, a la postre, lo único que hicieron fue retrasar el sueño del único tripulante que se había ido a la cama: el único, curiosamente, que no había abierto la boca, refugiado en su supuesta juventud y su auténtica humildad; el único que practicaba, curiosamente, el menos hablar y más hacer (lo justo). A sus 30 años trabajaba para vivir y no vivía para trabajar, de modo que le quedaba tiempo para construir los cimientos de la verdadera felicidad: el altruismo. Era voluntario allí donde lo necesitaran para ayudar (primeros auxilios sanitarios, rescates, trabajos con niños procedentes de familias desestructuradas, etc.)… y además, bregaba con las velas estupendamente. ¡Chapeau, Pablo!

miércoles, 23 de diciembre de 2009

25 de Diciembre...


Pensé en cambiar la zambomba por el sonido del escape del T-Byrd y, de paso, divertirme un poco.
    
     En el trueque me crucé con la pequeña Honda, que tampoco suena nada mal.
    
     En definitiva, no puedo esperar al 7 de Enero para reivindicar a los Beach Boys (como he hecho siempre desde que dejé de creer en los reyes magos) como el conjuro anti navidad que son; aunque tampoco puedo imaginar los suburbios de L.A. sin parafernalia navideña.


Por lo pronto, lo que sí he conseguido conjurar este año es la melancolía que suele adueñarse de mi estado de ánimo por estas fechas. Brindemos por eso.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Regocijo


Este fin de semana he dado rienda suelta al más saludable de los reflejos…conscientes: La risa. Por supuesto, como su colega inconsciente, requiere ser estimulado y, poniéndome definitivamente escatológico, voy a explicaros.


Los músculos risorio, cigomático mayor, etc., pueden volverse aun más vagos que el intestino si los abandonamos a su suerte; es decir si nos dejamos empapar de tristeza con frecuencia. Igual que un buen reflejo gastro-cólico requiere de tres cosas fundamentales: Fibra, agua y una rutina disciplinada que lo fomente; la mejor risa necesita sentido del humor, optimismo y la cálida complicidad de los amigos. Porque te puedes reír solo, y de cualquier cosa, pero no hay nada mejor que la carcajada infecciosa e infectada; esa que se retroalimenta de las otras, liberando un torrente de endomorfinas que acaban impregnando a todo el grupo.

Yo tengo la gran fortuna de conservar viejos amigos; de aquella época tan permeable de la vida que se llama adolescencia. Y aunque hayamos sufrido la diáspora del tiempo y el espacio, nos reunimos para bruñir el tesoro de nuestra amistad, plena de todo: de recuerdos, de respeto, de comprensión, de cariño, y por supuesto de risa.

viernes, 30 de octubre de 2009

Salud



    Un buen día descubrí que la cerveza (con alcohol; la 0,0 me sienta estupendamente…debe ser la fermentación del lúpulo lo que no soporto) me producía malas digestiones, flatulencias, alteraciones varias tanto en el estómago como en la cabeza; así es que decidí no consumirla. Queda claro que es un caso estrictamente personal, puesto que la cerveza es una de las bebidas mas popularmente apreciadas. Mi decisión llegó después de muchas experiencias desagradables. El ser humano solo aprende a palos, parece que podemos deducir de todo esto.


De la misma manera, otro buen día descubrí que cualquier forma de superstición me hacía daño. No tenía por qué ser en sus manifestaciones más burdas (horóscopos, refranes, etc.) sino que podía adoptar maneras exquisitas: Hubo un tiempo en que fui adicto al I Chin. Necesitaba sus consejos para cualquier decisión, por nimia que fuese. El sabio texto se burlaba de mí; especialmente cuando pretendía obtener, a toda costa, una respuesta favorable a mis intereses y contraria a sus designios. Entonces me mostraba, una y otra vez, el mismo hexagrama; ese destinado a los necios (como predica literalmente el texto) y que viene a decir, en Román Paladino, que no hay más cera que la que arde.

El día que regalé mi ejemplar del oráculo (uno estupendo, de tapas negras) me sentí liberado de una pesada carga que llevé, al principio, gustosamente.

La última decisión de ese tipo, tras sopesar los pros y los contras, ha sido la de no volver a abrir un ejemplar de las llamadas revistas del corazón. Me hacen daño. Me provocan sensaciones que solo puedo describir con palabros de nuevo cuño, como envición e indidnia: indignación envidiosa de esa exhibición impúdica en los Rich & Famous .

¿Cuántas fortunas son legítimas? ¿Y famas?

sábado, 17 de octubre de 2009

To be or not to be...High


Esa NO es la cuestión.
Esta mañana, después de leer uno de esos gozosos correos que te mandan los amigos celebrando la madurez (magnífico eufemismo para la cincuentena), he abierto cierta playlist en el Spotify. Allí guardo tesoros que, eran se una vez, imanes en las pistas de baile o, al menos, en las mías particulares. Hay uno, en especial, que solía provocarme esa sensación tan bien descrita por Andrew Holleran en “Dancer from the dance”: esa mezcla de fuerza y euforia que te hacía comulgar con la vida, que te hacía cómplice de aquellos que disfrutaban no solo esa síncopa, sino las melodías que salpicaban el ritmo. Es una de las obras más populares de un bajista de jazz que abrazaba el rock a comienzos de los 70: Stanley Clark, y su Lopsy lu, me hacían pensar que era presa de la psicodelia del hachís; que aquellos deliciosos estremecimientos eran producto del cannabis sativa en mis sinapsis…pero no, esa no es la cuestión: Esta mañana (25 años después del último porro) he vuelto a divertirme como loco con las diabluras de aquella banda. ¡Salud!

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Septiembre


Antes de irme a la cama sueño. Mientras en el reloj de la plaza dan las once, una luna menguante, color calabaza de mármol, se cuelga tras la Torre del Pirata para iluminar la playa débilmente. Con el chasquido de los dedos hago aparecer, en el paseo marítimo, un teatro de la ópera: Ebben? Ne andrò lontana…A su lado surge un espacio de arte (pleonástico eufemismo de museo), fruto del cartabón de un híbrido entre Alto y Nouvel. Mas allá los multicines; salas en 3-D y sonido extremo. Aquí y aculla, unos cuantos restaurantes ofrecen de todo a cualquier precio y, para finalizar, las tiendas: esos lugares imprescindibles para el Homo abûsus.
De repente, el sueño se torna pesadilla. La demanda para tanta oferta ha dinamitado, irremediablemente, la paz de esta aldea marinera. Hasta que no triunfe Arturo Soria, o las promesas del futuro-pasado (aquellas que auguraban un hábitat racional, con las aglomeraciones limitadas y los servicios infinitos) no se cumplan, tendremos dos opciones: el medio rural/marinero y las ciudades.
Mi privilegio consiste en volver al asfalto, y despertar en la parte placentera de mi sueño, sabiendo que este lugar permanece inalterado (el mar salado, el aire dulce, y los cielos dignos de Zóbel)
Septiembre.


domingo, 30 de agosto de 2009

Arcadia industrial



¿En que se parecen el capitán Haddock: ese entrañable borrachuzo y gruñón que poblaba el universo de Tintín, al señor Swann: el elegante invitado a cenar a casa de tía Leoncia en el idílico Combray? En que los dos han habitado, este verano, mi particular orbe de mitómano.







En el castillo de Cheverny, donde se inspiró Hergé para dibujar Moulinsart, creí ver al intrépido reportero y a su inseparable amigo quejarse de las hordas de turistas invadiendo la intimidad de su hogar; un hogar, por cierto, realmente ocupado por los marqueses de Vibraye (sus actuales dueños).

En Illiers-Combray, en el nº 4 de la calle del doctor Proust, el padre del autor, está la casa a la que acudía Swann para cenar, provocando el exilio del narrador al dormitorio donde anhelaría el beso de buenas noches materno.
Hay quien prefiere visitar los lugares donde se desarrolló la Historia (toda clase de monumentos y poderosas moradas), pero yo busco a los artífices de mis emociones privadas allá donde se supone que están; en ciertos parajes reales, tantas veces transformados como individuos conforman el imaginario colectivo.

domingo, 16 de agosto de 2009

Vida propia


Harto de vivir vidas ajenas a través de la ficción, o de las omnipresentes pantallas (la televisión, el ordenador); un largo viaje en coche, la road movie de siempre, me reconcilia con la mía y me pone a cien (ciento veinte, como mucho). Solo voy a atravesar el país vecino, pero me siento como si le fuese a dar la vuelta al mundo, a través del estrecho de Bering. Me voy sin este artefacto, y prometo no acercarme a un cibercafé a no ser que sea absolutamente necesario. El próximo post-it quizá sea digno de flirck, pues estará plagado de imágenes: de móvil, eso sí. Por fin he cumplido el anhelo de llevar solo un cachivache en el bolsillo, que me sirva para estar comunicado y hacer fotografías (al menos, dignas). A lo mejor incluso me conecto a la red algún día…¡si es que somos incorregibles! Chao.

domingo, 9 de agosto de 2009

Aniversario


Hoy hace un año que empecé a publicar este blog; y desde entonces, lo que solía acabar en el archivo perdido de la carpeta olvidada, suele estar a vuestra disposición. Hoy también, como entonces, estoy agostado; lo que viene a querer decir en un lamentable estado de ánimo. Porque Agosto, para mí, significa exactamente lo contrario que para la mayoría: Mientras que todo el mundo está de vacaciones yo tengo doble trabajo, ya que la chica que suele ayudarme está disfrutando las suyas.

Para la entradilla aniversario había pensado en muchas cosas, pero al final la desidia ha podido conmigo y he decidido usar la “documentación”; ósea, elegir el mejor post-it, de cada etiqueta, publicado en todo este tiempo.

Como el principio de la bitácora coincidió, prácticamente, con el estallido final de la crisis, la etiqueta Heterodoxia está llena de invectivas contra los amos del universo, pero creo que la más representativa es la de su reunión anual en Davos, que titule PIGS el jueves 29 de Enero de este año.

Con la etiqueta Reseñas nunca pretendí reseñar, en el sentido estricto de la palabra, el cual incluiría la novedad de la obra publicitada; por eso he decidido elegir una publicada el sábado 23 de Mayo de 2009 con el título de La Semilla inmortal: se trataba de la doble reseña de dos viejas obras, pero está lo suficientemente elaborada como para ganarse este puesto.

Con el marbete de Terapia están marcadas muchas entradas tristes, apasionadas, quejumbrosas y, en definitiva, la pura esencia de este blog (que empecé a escribir una noche del verano pasado después de una discusión con unos amigos; de esas que tienes la sensación de haber perdido), es decir, la mejor manera de argumentar casi todo: sin la presión del turno de réplica conversacional. Sin embargo, la mejor sigue siendo toda una declaración de principios para el título de Columnista imaginario: aquella publicada el 15 de Agosto de 2008 con el título de Imaginación.

La etiqueta Pop tiene como favorita una titulada Calor añadido (29/11/2008), que es, en realidad, un complemento a otra de las escritas para la Banda Sonora: en esa insolente sección me atrevo a proponeros una autobiografía (musical, eso sí): Y para muestra un brillante botón de los 80 (Banda Sonora 1981-1985, 25/11/2008)

La RAE (Real Academia Española de la lengua) me ha dado mucho juego, a lo largo de este año; tanto que tiene su propia etiqueta. El Post-it (con perdón de la RAE) elegido ganador es uno titulado U.t.c.s. (usado también como sustantivo), escrito el 31 de Agosto de 2008. Empieza diciendo: “La gran paradoja del lenguaje político, pervertido…”

Y para perversa: Bellatrix Lestrange, uno de los mortífagos de Lord Valdemort (el gran enemigo de Harry Potter). Se me ocurre que su varita mágica debe tener poderes inmensos, así es que la utilicé para reírme (por no llorar) de la hipocresía reinante en nuestro mundo de Muggles. He aquí las dos primeras entradillas (¡Gracias Potter! y Vérítas; 9 y 11 de Agosto de 2008) de esa corta serie llamada Vêritas, pues con una sola nada queda claro.

En la etiqueta Hippies, que tendría que estar más concurrida sino se impusiera constantemente la actualidad, voy a señalar la escrita el 5 de Diciembre de 2008, con el nombre de Hippies IV. En realidad, podría haber escogido cualquiera, pero casi todas están destrozadas gracias a los vigilantes del copyright en Youtube (que hacen muy difícil mantener un archivo con sus continuas denuncias de infracciones).

Para acabar, me siento incapaz de decidir cual es mejor de los tres obituarios que me vi obligado a escribir en su momento: Las elegías son todas buenas y todas terribles.

sábado, 18 de julio de 2009

Alrededor de las 3 de la madrugada (tiempo coordinado universal) del día 21 de Julio de 1969, el astronauta Neil Armstrong pisaba, por primera vez en la historia de la humanidad, la luna. Quince días más tarde cumpliría 39 años (una forma estupenda de lidiar con la supuesta crisis de los 40). Yo, por mi parte, era un niño de 13 años que estaba viviendo el verano más alucinante de su corta vida. En realidad no pasaba nada, solo que mis hormonas estaban mas revolucionadas que los motores que impulsaban al Apolo XI; por eso, cuando mi padre nos despertó a toda la familia, para que intentásemos mirar simultáneamente a Selene y a la pantalla del televisor, me sentí casi tan protagonista como el comandante americano. Después de todo yo era un miembro de esa humanidad que estaba dando un paso enorme hacia el fascinante futuro, generosamente extendido ante mí. Aquel verano yo adoraba a muchos otros astros: estrellas de rock, recién descubiertas, que me integraban en un universo diferente y halagüeño.

En unos días se cumplirá el 40 aniversario de aquella noche de verano sureño, cuando el canto de los grillos y el olor de los jazmines quedaron asociados, para siempre, con aquella gesta. Cuando imaginé esta entradilla lo hice con música, y he de reconocer que la primera canción que se me paso por la cabeza era Fly me to the moon (en alguna de sus buenas versiones), pero ahora sé que TVE planea un programa nostálgico presentado por el tirano (ahora también “saurius rex”) de Jesús Hermida (el artífice de mis problemas estomacales), donde va a sonar esa música; de modo que prefiero mi segunda opción: Eclipse del magnífico The Dark Side of the Moon.

Agradezco al autor del montaje encontrado en youtube su préstamo, y hecho de menos la voz del final…¿os acordáis?:” En realidad ya no hay cara oculta de la luna…¡está vendida!”

domingo, 5 de julio de 2009

¿Ha muerto alguien?


Al borde de la inanición, me dispongo a nutrir esto como sea. Menú frugal y fresco porque, en verano, prefiero estar en la calle antes que en el Cyber, esa realidad consensuada que se inventó William Gibson en su cuento Burning Chrome.
A partir de la noche de San Juan se apodera de mí una somnolencia fomentada por el batir de las olas a la puerta de casa. El pregón de los fruteros ambulantes se mezcla con las campanadas del reloj de la iglesia y el chiflo: la flauta de Pan del afilador, que ha sido sustituido por una grabación. La bici tiene un altavoz, situado sobre el manillar, que amplifica las tonalidades consecutivas (de grave a agudas y viceversa) de este silbato de caña. Aun así, con el megáfono delante y el esmeril mecánico detrás, este vehículo es más útil para viajar en el tiempo que el DMC DeLorean de Doc, el científico loco amigo de Marty McFly en “Regreso al futuro”.
Hace unos años se publicitaba a la costa Dálmata como el Mediterráneo tal como era, pero La bañera de Ulises tiene un punto de eternidad en cualquier esquina. ¡Dulce verano!

martes, 16 de junio de 2009

Un coche bestial


    Considero la ilustración incompatible con la superstición. No creo en lo sobrenatural, veleidades (o experiencias reales) espirituales aparte, ni en fantasmas que no sean EEC (elementos emocionalmente competentes), es decir que no sean el recuerdo pertinaz de alguien importante en tu vida. Todas las güijas de este mundo tienen explicación, y las que no la tienen están en alguna dimensión aun inexplorada. Cuando se mueve el vaso, en medio de un círculo de letras, es debido a la inercia de la energía inconsciente que aportan los celebrantes. Si se puede levantar a una persona gruesa, como si de un peso pluma se tratase, se debe a la misma peregrina razón…

     Pero… el único coche que protagonizó, en mi familia, una tragedia (afortunadamente sin víctimas) tenía el número de matrícula 66600. Era un SEAT 124, de color beige, que acabó quemado en la cuneta: Por suerte, mi padre pudo salir de su interior antes de que el fuego se propagase y acabara completamente con el auto. Cada vez que pienso en el asunto me digo que sí creo en las casualidades, pero no puedo evitar un ligero escalofrío. 

viernes, 15 de mayo de 2009

99 y...


    Los otros son el infierno, según Sartre, y el cielo, como sabe cualquier antropólogo que se precie y que créa en la sociabilidad del ser humano. Por eso es absurdo un blog sin comentarios, y esta es la undécima entradilla sin ellos y la noventinueve desde el principio. Un bonito nº para anunciar el cierre (por vacaciones, por supuesto. ¡No digas nunca jamás!). Además este es un año de los que van a tener un largo y cálido verano, como a mi me gustan: con sus maravillosas puestas de sol a la puerta de casa (ver foto), y sus interminables veladas en alguna terracita. En la nº 100 haremos la liquidación.

domingo, 10 de mayo de 2009

Distónico


    La distonía neurovegetativa es una dolencia disfrazada de carácter. Cualquier exposición sobre la enfermedad comienza diciendo que se trata de un cajón de sastre donde los médicos depositan sus diagnósticos imposibles. Puede llegar a producir tal cantidad de alteraciones que, al final, lo único que persiste intacto es la irritabilidad del paciente o, si este no está dispuesto a renunciar a su felicidad, el sambenito que le queda de por vida: como criatura histérica y nerviosa.

    En los años 80, el tristemente famoso síndrome bipolar liberó a muchos pacientes de una incertidumbre perniciosa. Una vez alcanzado el diagnóstico, los enfermos accedían a la posibilidad de mejora y a la tranquilidad de saber que les ocurre; sin embargo eso nunca ha pasado con los distónicos neurovegetativos: estos han permanecido siempre entre los “nerviosos”, colgados exclusivamente de la connotación negativa del término. En una sociedad, neurótica ella misma, se ha rebajado progresivamente el umbral de las expectativas sobre el hombre tranquilo (¡Ave John Ford!); pero para un distónico, la tranquilidad es la salud, sencillamente.

   La distonía neurovegetativa se cura (de ello doy fe), pero nunca a base de fármacos. Es necesaria una terapia que se dirija a los entresijos de la mente; es decir, una terapia que sustituya el carácter (el disfraz de la enfermedad) por vestimentas de calle, aptas para pasear placidamente…Aunque la mejor terapia conocida es gratis, y está al alcance de cualquiera: se llama madurez, y se consigue con la edad y la experiencia. Un buen día te encaras a tu travieso sistema nervioso y le espetas ¡Hasta aquí hemos llegado. A partir de ahora vas a servirme tu a mi, y no al revés!...Buena suerte. 

lunes, 23 de marzo de 2009


    Soy incapaz de emular a mi admirado Peter Carter, y aprender a manejar aplicaciones que me permitan leer mis entradas.

     Con sus podcasts intrascendentes, pero perfectamente leídos en su lengua materna, este señor de Birmighan, contribuye a extender la, hoy por hoy, verdadera lengua de la aldea global.                                                            Aunque esté hablando del tiempo, su pronunciación ejemplar le permite a la gente desarrollar su capacidad de comprensión en Ingles, de modo que su blog es doblemente útil. Por un lado le sirve, como a la mayoría de blogueros, para hablar a solas y en alto (una práctica  de alto valor terapéutico); y por otro presta un servicio público impecable.

    A veces, como en estos días, clausuraría esta baldía bitácora de una excusa, pero me arrepentiría más tarde cuando la necesitara como remedio; por eso he de retarme a mi mismo y volver a colocaros (arriba) el cartel de ¡próximamente!...En breve aprenderé una aplicación que me permita leer mis divagaciones y, quizá, ayudar a la gente a comprender mejor la tercera lengua más hablada en el planeta.

 

domingo, 8 de marzo de 2009

Pupa


    Odio a Eolo. Él es el culpable de que no pueda distinguir el más mínimo matiz entre el sabor de una fresa y el de un arenque (por ejemplo). Todas mis papilas gustativas están anuladas bajo mis alteradas mucosas. Imposible disfrutar de esta irrupción primaveral que se huele en la calle: mis sentidos abotargados, mi garganta lijosa, y un punto de febrícula para coronar el caos. Una tos seca e insoportable se muestra impotente para arrancar mucosidades adheridas, mientras la hipocondría campa (a sus anchas) por mi cabeza. El irresponsable dios dejó, la semana pasada, abierto el profundo antro donde tiene encadenado a los vientos, provocando en mi organismo una debacle sanitaria.