jueves, 24 de septiembre de 2009

Alcobas


Nosotros acogimos, encantados, la revolución sexual de los años 60 del siglo pasado. Celebramos la transformación de unas costumbres que lo estaban pidiendo a gritos: la mayoría de los tabúes sexuales no habían tenido nunca razón de ser y, seguramente, habían sido creados por quien tuviese intereses espurios en extremar la sublimación de tan poderosa pulsión. Pero, como suele ocurrir casi siempre, la revolución acaba generando una inercia, tanto o más necesitada de transformaciones urgentes, al cabo de muy poco tiempo. El efecto pendular suele ser muy pernicioso.
No, no voy a defender la familia tradicional cristiana (dios me libre), ni voy a atacar a los homosexuales. En mi línea voy a escribir otra reseña que no lo es, pues a toda crítica seria se le presupone la actualidad de la obra reseñada…y esta es de 1992. Andaba yo detrás de un célebre comic underground, titulado “La vida sexual de Tintín”, aparecido aquel año, del lápiz del también belga Jack Bucquoy que, por fin, el pasado domingo encontré en el rastro madrileño. Su autor afirma en el prefacio textualmente: “El hecho de que las grandes figuras de nuestro mundo puedan tener una vida sexual, tiene un solo objetivo: convertirlos en más humanos y bajarlos del pedestal en que se encuentran”. Según él, un héroe perfecto y tonto como Tintín (al que, sin embargo, no duda en calificar como gran figura de nuestro mundo) no tiene pasado ni futuro, ni tampoco sexualidad; convirtiéndose así en fácilmente maleable…¡ Debe ser por eso por lo que, a lo largo de 24 memorables álbumes, atraviesa el siglo XX (sin que se le mueva un pelo, ni un cumpleaños) fascinando a medio mundo con sus historietas !. Exactamente, señor Bucquoy: Prefiero seguir ignorando lo que ocurre en los dormitorios de Tintín y Haddock, antes que usted me lo desvele en forma de escupitajo rabioso y pornográfico. Le recuerdo que la principal función de la pornografía es ortopédica; para todos aquellos (como usted) tan humanos que están repletos de disfunciones sexuales. La sublimación, en su justa medida, es lo único de la teoría freudiana que aún permanece vigente; y usted lo comprobará si es que algún día llega a crecer.
PD: Sus viñetas están muy mal dibujadas.

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