martes, 13 de octubre de 2009

El Orto


A lo largo de mi vida había visto incontables puestas de sol en el mar, pero jamás había contemplado el orto; esa palabra con un significado bien diferente en Argentina, pero que aquí nombra la aparición de un astro por el horizonte.


Aunque en la película de Rhomer el rayo verde aparece en el ocaso, los expertos dicen que es al amanecer cuando hay que distinguir el destello de la fortuna amorosa. Se equivocan. Si estuviesen en lo cierto, solo los desventurados que trabajan de noche, o los noctámbulos empedernidos podrían enamorarse (o, al menos, ser correspondidos). Yo vi, una vez, el fulgor glauco al ponerse el sol y, por aquel entonces, me enamoré (y fui correspondido).


Ayer de mañana volví a enamorarme. Esta vez del propio sol, naciendo en los confines marinos. ¡Que espectáculo!



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