domingo, 14 de septiembre de 2008

Chandalismo Ilustrado





Aquel gurú de la ciencia-ficción había pronosticado una humanidad liberada de la tiranía de la moda. La gente vestía exclusivamente con una intención práctica: protegerse del frío, del calor, de las miradas indiscretas. Había recuperado el primitivo sentido de la ropa, pero enriquecido con la experiencia de la civilización. Ya no usábamos pieles de otros animales, arrolladas de cualquier forma sobre el cuerpo, sino que disponíamos de mil materiales diferentes, que sabíamos cortar y tejer de la manera más adecuada a nuestro confort. Nada nos oprimía el vientre, ni colgaba inútilmente de nuestros cuellos. Y lo mejor de todo: nada nos distinguía de nuestros semejantes (excepto los colores, que son una legítima exteriorización del estado de ánimo), alimentando la feria de las vanidades mejor que cualquier otra manifestación de la estupidez humana.
Por mi parte sigo esperando, ilusionado, aquel pronóstico. Pero cuatro veces al año, una legión de horteras se asoma a los medios de comunicación (eufemismo de la maquinaria propagandista) para imponernos sus delirios y hacerse ricos a nuestra costa…Hasta que triunfe una de las revoluciones más necesarias y menos esperadas de la historia: El chandalismo ilustrado.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Mirado desde ese punto de vista esa moda chabacana del chandal de marca puede acabar siendo el fin de la moda en si misma. No obstante yo soy más partidario del chilabismo ilustrado. Es una prenda ideal para ir muy vestido y a la vez muy desnudo, con gran circulación de aire fresco alrededor.

Piénsalo.

mmm dijo...

pues sí, ya va siendo hora de que nos relajemos y el frío o el calor nos marquen qué ponernos y no el desquicie de unos. A las mujeres nos tienen esclavizadas... cada día tacones más imposibles, bolsos más grandes y ropas más disparatadas, y todo por la moda
el dinero de los sin dinero yo he visto usarlo en unas zapatillas de marca para el niño de la casa que si no se le compra no quiere otras y esclaviza a su familia hasta que se las pueden comprar. En fin Manuel... yo también estoy contigo... viva el chandalismo ilustrado