viernes, 26 de septiembre de 2008

Reciclando, que es gerundio.



Aunque por poco tiempo, los anglosajones ostentan todavía la hegemonía cultural y, considerándola garantía de civilización, no puedo dejar de culparlos cuando me veo arrastrando distintas bolsas de basura ( envases, vidrio, papel, etc.) hacia diferentes contenedores, situados a cierta distancia de casa.
Ellos nos metieron en este lío descomunal, hace 300 años, y no pensaron como deshacer el nudo cuando la madeja se hiciese demasiado enrevesada. Pero no se puede ser tan torticero, porque la culpa inmediata de mi malestar la tienen los mandatarios de mi ciudad, que prefieren gastarse mucho dinero en el "decimonoveno" teatro inútil, antes que organizar, definitivamente, el reciclaje de basuras. Recuerdo con placer el rito del reciclaje en Estocolmo: Casi cada finca urbana tiene un cuarto de basuras hermoso y claro, como para desalojar de la palabreja su connotación negativa. Recipientes para restos biológicos, papel, cartón, envases de aquí y de allá, vidrio claro, vidrio oscuro, pilas, "devices" varios ( sin tener que esperar al viernes para acudir al "punto limpio" y deshacerte de una batidora chunga)…en fin ¡que envidia!. Allí bajaba al portal con 10 bolsitas variadas, con placer (ya digo), y aquí me mosqueo cargando con dos hasta la esquina; pero es que no soporto la cutrez de nuestra infraestructura reciclera frente a los fastos y oropeles de la cultureta municipal.

1 comentario:

Anónimo dijo...

a mi, por culpa de las bolsitas de colores se me acumulan kilos de basura en casa. Yo quiero lanzar una propuesta muy seria. La basura se debería amontonar sin distinción de color ni olor en un enórme depósito donde fuera triturada y convertida en un combustible universal o directamente en alimento. Por ejemplo, mi madre me decía que las sardinas tienen mucho hierro. He ahí: de ese engrudo puede surgir el alimento del futuro. Esas miles de latas de refrescos ¡¡humm! Y de los plásticos no digamos. Todos provienen de los hidrocarburos y los hidrocarburos tienen un origen orgánico. Cojonudo pués. Polvo eres y en polvo te convertirás.

La basura tiene un enorme valor poético