jueves, 25 de septiembre de 2008

Leones vegetarianos



Calificar de temporal las medidas, adoptadas por los gobiernos, para paliar los daños que la avaricia (uno de los 7 pecados capitales) ha hecho al capitalismo, es como apostar por la conversión, voluntaria, de los leones a la macrobiótica. Si experimentáramos, en un zoológico, los efectos de una dieta exclusiva de cereales y verduras sobre los grandes felinos descubriríamos que, después de un tiempo, los animales devorarían a sus cuidadores, en su afán por paladear de nuevo la carnaza a cualquier precio. Del mismo modo los tiburones de las finanzas se lanzarían, con energías renovadas, sobre los mercados hasta depredarlos otra vez.
Esa temporalidad debe ser por siempre jamas, y las medidas no deben ser tibias; ocupándonos de que se cumplan ¡nosotros!, los que no pensamos que deban pagarnos emolumentos increíbles por nuestro talento y nuestras habilidades en… la "empresa"; ya sea por que no lo tenemos o por que no nos lo inventamos. La trayectoria de estas eminencias suele ser la que va desde las 14 horas en el despacho (para hacer la pelota a sus superiores, y por que no tienen una vida más interesante en cualquier otra parte) hasta la fase "Ahora me toco las narices, porque ya tengo a un avaricioso detrás que me haga la pelota…y el trabajo sucio"; pero eso sí: mi sueldo y mis blindajes, por las nubes. Y claro, como el dinero lo compra todo, consiguen ese aura de self made man (el inglés es mucho mejor para esto. Ver entradilla siguiente) que les hace, incluso, respetuosos; cuando no hay mayor falta de respeto que un atraco a mano armada, por muy sutil y blanca que sea la cabritilla de los guantes.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Esas "medidas excepcionales" de la administración USA para intervenir en el mercado financiero, para aliviar los desmanes del capital-riesgo, son todo un correctivo para quienes durante tantos años han hecho bandera del neoliberalismo a ultranza y de la necesidad de minimizar el Estado. Lo que más gracia me hace es que todos estos bocazas se oponen a que el Estado intervenga en la economía excepto cuando ellos lo necesitan.

La receta es el equilibrio: ni el Estado debe suplantar la economía, ni la economía debe convertirse en la única ley. Y me temo que desde los tiempos de Francis Fukuyama no ha habido otra selva que la economía.

El modelo se ha derrumbado: competitividad, productividad y rentabiliadad no pueden sustituir a libertad legalidad y fraternidad. Esos tres grandes tótems de la pseudofilosofía neoliberal, la de los Schwartz, etc eran ídolos con pies de barro.

Lo malo es que el mal ya está hecho. Los buitres le han clavado la estocada a la economía mundial mediante inyecciones privatizantes y me temo que hemos entrado en un período de recesión que será muy similar al de 1973-1980.

Saludos!